Ads 468x60px

Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de noviembre de 2009

A veces, las ayudas te matan

Un día, apareció una apertura en un capullo.
Un hombre se sentó y observó la mariposa naciente
Tratando durante horas de estallar su refugio
Y forzar el pequeño agujero a aumentarse.

Después de un tiempo le pareció al hombre
Que el insecto no progresaba.

Parecía que a pesar de haber avanzado un poco
La mariposa casi no se movía ya.

Entonces el hombre tomó un par de tijeras
y recortó delicadamente el capullo
para ayudar a la mariposa a salir.

Así la mariposa surgió fácilmente.
Pero tenía un cuerpo débil y sus alas arrugadas estaban
Atrofiadas.

"no es grave, va a desarrollarse" se digo el hombre.
Y siguió observando la mariposa a la espera
de que desplegara sus alas para volar.

Pero eso nunca llegó.
La mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose
Sobre su pequeño cuerpo, incapaz de utilizar sus alas desmadejadas.

Lo que el hombre, en su bondad precipitada, no había comprendido,
Es que el capullo demasiado apretado es un truco de la Naturaleza par
forzar la mariposa a taladrarlo y a implicar sus alas. A condición do sólo así,
poder volar.

A veces, de nuestras angustias, de nuestros fracasos,
de nuestros golpes duros Precisamente, se tiene necesidad. Si la naturaleza
permitiera que se avanzara en la vida sin nunca encontrar ningún
obstáculo, eso nos debilitaría, seríamos similares a esta mariposa
Demasiado nacida demasiado deprisa y que la facilidad le cortó las alas.
La libertad se adquiere cariñosamente.

Atentamente,

Eloy Romero Laura
http://www.triunfaya.com/blog
http://www.dejatuempleo.com/
Skype: eloy_romero

sábado, 18 de julio de 2009

La Libertad es una Decision


Conocí a Raúl en un seminario, tres años después
de haber sido liberado de un secuestro. Sus captores
lo habían encerrado en un armario durante seis meses
amarrado con cadenas.

Me hablaba con un entusiasmo pleno de ilusiones y
de afecto, parecía feliz a pesar de haber soportado
una experiencia tan dolorosa y destructiva.

- ¿No sientes rabia o rencor contra tus captores?
-le pregunté abiertamente-.

Me miró, se frotó la cara con las manos y su rostro
se ensombreció por un instante.

- Recién salí, -respondió con firmeza-, no fue fácil.
Mi desesperación y mis rencores eran mi peor tortura,
pero un día decidí que ya no quería cargar más las
cadenas.

- ¿A qué te refieres? -dije intrigado-.

- Yo estuve secuestrado con otra persona, -replicó-,
nos liberaron al mismo tiempo. Después me la encontré,
rabiosa y amargada, sólo hablaba de su pasado, del daño
irreversible que le habían causado, de lo crueles que
habían sido, de lo feliz que se sentiría el día en el
que se hiciera justicia.

Guardó silencio por un instante, como si revisara
sus propias reflexiones.

- ¿Sabes? -prosiguió después de una pausa-, al ver
a esta persona me di cuenta que daba lo mismo que lo
hubieran liberado, que su cuerpo estuviera libre,
porque él había decidido continuar secuestrado en
su mente, en su dolor, en su pasado. Prefería pensar
en sus captores, no disfrutaba a su familia, ni de
la posibilidad de construir el presente ni el futuro
que le dio la vida.

- Pero, ¿Cómo se puede olvidar algo tan duro? -seguía
interrogando-.

-Mis captores me quitaron la libertad, pero no voy
a permitir que me quiten mi tranquilidad, si yo continúo
alimentando este rencor, les estaré dando mi vida,
es cómo si eligiera llevarlos conmigo en cada momento,
por el resto de mis días. Ni mis seres queridos ni yo
nos merecemos eso, la verdadera venganza será mi felicidad,
dejarlos atrás y disfrutar de cada instante de mi vida.

Hizo una pausa y miró hacia adelante con una expresión
alegre.

- Las verdaderas cadenas -concluyó- las tenemos en
nuestra mente cuando decidimos continuar apegados al
dolor, al resentimiento o al pasado. Eso es peor que
un armario oscuro, -dijo con énfasis y prosiguió-,
yo prefiero que los míos me recuerden como alguien
que supo reacoger la alegría de la vida y no como
alguien que se quedó alimentando la rabia y la
autocompasión.

¿cuáles son las cadenas que podrías
empezar a soltar ahora? ¿Cuáles son los eventos
pasados o presentes que puedes dejar de alimentar
con rabia o dolor?

En cada momento puedes decidir agravar tu herida
o empezar a sanarla para siempre.


Atentamente,


Eloy Romero Laura



Skype: eloy_romero