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jueves, 27 de agosto de 2009

4 PASOS PARA SER FELIZ


1. Date un tiempo para estar solo y pensar.
Necesitas estar tú solo, enteramente solo para
preguntarte si lo que haces realmente
es lo que viniste a hacer a esta vida.
Confróntate.

No le des la vuelta. No leas esta columna y
ya. Haz algo al respecto iniciando en pensar.
Piensa en lo que más te gusta en la
vida y cómo lo podrías realizar.

Aquí quiero comentarte algo muy moderno
en el área de la superación personal que
quizá te ayude y te de luz en el camino: si
te estas esforzando demasiado en lo que
haces, si sientes que tu esfuerzo es
mayúsculo a momentos, entonces, ten la
certeza de que eso no es lo tuyo, no es tu
camino.

El camino del éxito siempre se recorre sin
esfuerzo. El esfuerzo sólo se sucede
cuando se camina en contra de nuestra
esencia.

2. Pierde el miedo a la opinión pública.
El temor al “qué dirán” es una de las
barreras de la superación personal que
más frecuentemente he observado. Y es
de los obstáculos más difíciles de vencer.

Pero también he observado algo
trascendente en este punto: mientras más
primitiva es la persona en su evolución,
más importancia le confiere a lo que digan
los demás de él; y mientras más
evolucionada sea la persona, menos
importancia o nula le confiere a la opinión
que los otros emitan de él.

La buena noticia: es cuestión de
evolucionar en el arte de ser persona, y
herramientas para tan sublime evolución
hay muchas. Nueva Conciencia es una muy
poderosa, créeme. Si me has leído en el
transcurso de tu vida, ya puedes dar fe
de lo que estoy afirmando aquí. Sí puede
cambiar un ser humano, sí puede
evolucionar. Y una de las francas medidas
en donde se nota es cuando ya no le das
la importancia que le dabas antes, a lo
que dicen los demás.

3. Decide cuanto antes.
Decidir es renunciar. Incluso el origen
etimológico de la palabra proviene del latín
decidere que significa “cortar”. Si ya
descubriste qué no te gusta, y ya perdiste
el temor a la opinión pública, corta y deja
aquello que lastima tu vida.

Verás que la decisión de dejarlo es
prácticamente automática si perdiste el
temor al qué dirán.
Si ya te diste cuenta que la persona que
está junto a ti no es la adecuada, corta
esa relación.

Si ya te diste cuenta de que tu trabajo te
agobia y no te permite disfrutar de la vida,
corta y cámbialo. Si no te agrada tu cuerpo,
corta con la inercia y vuélvelo a moldear.
En esta decisión lo que está en juego es
tu alegría de vivir. Nada más.

4. Disfruta del resultado.
¡Ahora solo queda gozar! Sin duda alguna
te puedo afirmar que tu vida se transforma
prácticamente en una experiencia epicúrea.

Y aquí lo más hermoso: cuando tú disfrutas
tanto de tu vida te transformas en un
agente inspirador para miles, tu presencia
es agradable y buscada por muchos, tu
conversación se convierte en una de las
más amenas charlas, tu compañía es
deseada por mucha gente aunque no te
des cuenta de ello, tu capacidad de
ayuda se incrementa enormemente.

Y lo más impactante: todo ello suele
suceder sin que te des cuenta y sin el más
mínimo esfuerzo.

¿Te parece un cuento de hadas? Pues no,
créeme que así es, tal cual. Lo único que
se necesitó para llegar a este punto de
evolución humana es ser tú mismo y hacer
lo tuyo. En este nivel no existe el esfuerzo.

Aunque los demás, sí lo pueden percibir
así en ti. Ellos no saben que solo te estás
dejando fluir. De las ironías más grandes
de la vida es cuando la perfección
prácticamente se logra sin el mínimo esfuerzo.
Por Alejandro Ariza

Atentamente,

Eloy Romero Laura
http://www.triunfaya.com/
http://www.oportunidades-negocio/.
Skype: eloy_romero

sábado, 18 de julio de 2009

La Libertad es una Decision


Conocí a Raúl en un seminario, tres años después
de haber sido liberado de un secuestro. Sus captores
lo habían encerrado en un armario durante seis meses
amarrado con cadenas.

Me hablaba con un entusiasmo pleno de ilusiones y
de afecto, parecía feliz a pesar de haber soportado
una experiencia tan dolorosa y destructiva.

- ¿No sientes rabia o rencor contra tus captores?
-le pregunté abiertamente-.

Me miró, se frotó la cara con las manos y su rostro
se ensombreció por un instante.

- Recién salí, -respondió con firmeza-, no fue fácil.
Mi desesperación y mis rencores eran mi peor tortura,
pero un día decidí que ya no quería cargar más las
cadenas.

- ¿A qué te refieres? -dije intrigado-.

- Yo estuve secuestrado con otra persona, -replicó-,
nos liberaron al mismo tiempo. Después me la encontré,
rabiosa y amargada, sólo hablaba de su pasado, del daño
irreversible que le habían causado, de lo crueles que
habían sido, de lo feliz que se sentiría el día en el
que se hiciera justicia.

Guardó silencio por un instante, como si revisara
sus propias reflexiones.

- ¿Sabes? -prosiguió después de una pausa-, al ver
a esta persona me di cuenta que daba lo mismo que lo
hubieran liberado, que su cuerpo estuviera libre,
porque él había decidido continuar secuestrado en
su mente, en su dolor, en su pasado. Prefería pensar
en sus captores, no disfrutaba a su familia, ni de
la posibilidad de construir el presente ni el futuro
que le dio la vida.

- Pero, ¿Cómo se puede olvidar algo tan duro? -seguía
interrogando-.

-Mis captores me quitaron la libertad, pero no voy
a permitir que me quiten mi tranquilidad, si yo continúo
alimentando este rencor, les estaré dando mi vida,
es cómo si eligiera llevarlos conmigo en cada momento,
por el resto de mis días. Ni mis seres queridos ni yo
nos merecemos eso, la verdadera venganza será mi felicidad,
dejarlos atrás y disfrutar de cada instante de mi vida.

Hizo una pausa y miró hacia adelante con una expresión
alegre.

- Las verdaderas cadenas -concluyó- las tenemos en
nuestra mente cuando decidimos continuar apegados al
dolor, al resentimiento o al pasado. Eso es peor que
un armario oscuro, -dijo con énfasis y prosiguió-,
yo prefiero que los míos me recuerden como alguien
que supo reacoger la alegría de la vida y no como
alguien que se quedó alimentando la rabia y la
autocompasión.

¿cuáles son las cadenas que podrías
empezar a soltar ahora? ¿Cuáles son los eventos
pasados o presentes que puedes dejar de alimentar
con rabia o dolor?

En cada momento puedes decidir agravar tu herida
o empezar a sanarla para siempre.


Atentamente,


Eloy Romero Laura



Skype: eloy_romero

sábado, 6 de junio de 2009

Existe la paz?

La reina convocó un concurso de pintura
y ofreció premiar la obra que mejor representara
la paz interior.

Rápidamente se propagó el entusiasmo por la corte.

El día de la exposición se presentaron muchos
cuadros:

Algunos eran paisajes marinos, que contenían
muchísimos tonos de azul y de verde, otros
capturaban valles soleados, sembrados de flores
de colores alegres y de formas graciosas.

Otros eran ríos de aguas puras que saltaban
sobre las rocas.

Algunos decidieron dibujar a niños jugando en
preciosos parques.

Hubo, además, quien pintó una tormenta, en un
mar de inmensas olas y cielos cargados de oscuros
y densos nubarrones de los que brotaban rayos
amenazadores.

Cada cual tenía su favorito, sin embargo todos
se sorprendieron cuando la reina, sin dudarlo,
eligió el cuadro de la tormenta como el ganador.

- ¿Por qué escogiste esa obra? -Le preguntaron.-

- La paz... -dijo ella pausadamente- la verdadera paz
es la que se elige vivir aun durante la peor tormenta.

Y continuó:

- Quién escoge mantener su serenidad en medio de
las aguas revueltas podrá mantener su rumbo, y no
será llevado por los remolinos hacia donde no quiere ir.

Amig@, las tormentas fortalecen a quienes escogen
la serenidad. Toma esa decisión por ti mismo y todos
ganarán. Tú eres consciente del poder que tienes cuando
decides confiar en tu capacidad de mantener tu paz
interior.
Fuente: Clubpositivo.com

Eloy Romero Laura
http://www.triunfaya.com/
http://www.oportunidades-negocio.com/
Skype: eloy_romero