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viernes, 25 de septiembre de 2009

3 tips para un liderazgo poderoso

El liderazgo es todo un arte. En él intervienen toda una serie de elementos que entretejidos van configurando la madera de una persona con verdadero poder e influencia.
Existen cuando menos tres elementos, dos internos y uno externo, que te permitirán iniciar esa carrera como líder, las cuales explico a continuación.

1. Definición de metas ambiciosas. Muchos ejecutivos en las organizaciones temen no poder lograr las metas que se les asignan y por eso prefieren no comprometerse y escogen metas más conservadoras.

Sin embargo, lo más saludable es que elijas metas altas, ya que en la medida que crezcan tus expectativas, mayores serán los alcances que puedas lograr. Incluso, no es necesario que las hagas públicas, pero internamente debes hacer el compromiso contigo mismo de lograrlas.

Si tu caso específico es vencer retos como el miedo a ciertos retos o la tolerancia a la frustración, no dudes ni un instante en empezar a trabajar sobre estos aspectos de tu persona, de lo contrario perderás muchas posibilidades que te podrían llevar a niveles más altos en el camino que tienes trazado para ti y para tu vida laboral.

2. Concéntrate en la acción. Una vez que hayas definido las metas a lograr o te las hayan asignado en la empresa en la que te encuentras, tu siguiente tarea será soltar la meta y concentrarte en la acción.

¿Soltar la meta? Sí. Aunque suene paradójico lo más estresante para un líder es estar “aquí” deseando estar “allá”. Es decir, muchos ejecutivos prestan tanta atención al futuro que se olvidan de que es la calidad de lo que hagan en su momento presente lo que les permitirá llegar a la meta.

De modo que una meta funge como la guía o brújula para donde quieres llegar, pero es la acción la que te permitirá hacer que las cosas sucedan. Una acción concentrada en el momento presente, en el aquí y el ahora.

3. Desarrolla a tu equipo de trabajo. El liderazgo que más influencia ejerce sobre las personas es aquel que les permite desarrollarse. Procura enseñar y compartir tus conocimientos a tu equipo de trabajo. Reúnete con ellos y averigua qué metas y sueños personales tienen de tal modo que puedas alinear sus metas personales con los empresariales.

Y aquí viene un gran tabú. Muchos ejecutivos intencionadamente no desarrollan a sus colaboradores por temor a que les quiten el puesto. Sin embargo, lo que indica esta posición es una gran falta de confianza en sí mismo y en las propias capacidades.

Si deseas conservar tu puesto sin temor a que un colaborador brille más que tú, entonces trabaja por desarrollar habilidades efectivas de liderazgo y, por otra parte, domina tu puesto al cien por ciento. Que tu nivel de conocimientos siempre sea el más alto, de tal modo que por más que compartas todo lo que sabes, siempre sobresalgas más y tu equipo te admire por ello y se deje guiar por ti.

Estas estrategias te permitirán desarrollar un liderazgo carismático, poderoso, de influencia. Pero no funcionarán si sólo las lees, tienes qué llevarlas a la práctica. Todo camino empieza con el primer paso. Así que, ¡adelante!

¡No tengas miedo de comunicar el gran potencial que hay dentro de ti! .
*************************
Autor: Leticia Barrios,
wwww.LeticiaBarrios.com

Atentamente,

Eloy Romero Laura
http://www.triunfaya.com/
http://www.oportunidades-negocio.com/
Skype: eloy_romero


martes, 7 de abril de 2009

CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN LIDER

Enviado por: Karin Tafur

Muchas son las cualidades que definen al líder.
En esta lección vamos a señalar aquellas que se podrían considerar básicas (son necesarias para que exista un auténtico líder), mientras que en la lección siguiente se analizarán otras complementarias (contribuyen a realzar la figura del líder).

El líder debe poseer todas estas cualidades básicas, lógicamente unas más que otras, pero todas ellas deben estar presentes.

La ausencia de alguna de ellas dificultaría ejercer un auténtico liderazgo.

Como cualidades básicas señalamos:

Visionario: el líder se caracteriza por su visión a largo plazo, por adelantarse a los acontecimientos, por anticipar los problemas y detectar oportunidades mucho antes que los demás.

El líder no se contenta con lo que hay, es una persona inconformista, creativa, que le gusta ir por delante.

Persona de acción: el líder no sólo fija unos objetivos exigentes sino que lucha denodadamente por alcanzarlos, sin rendirse, con enorme persistencia, lo que en última instancia constituye la clave de su éxito.

El líder no se contenta con soñar, el líder quiere resultados.

Brillante: el líder sobresale sobre el resto del equipo, bien por su inteligencia, bien por su espíritu combativo, bien por la claridad de sus planteamientos, etc., o probablemente por una combinación de todo lo anterior.

Coraje: el líder no se amilana ante las dificultades; las metas que propone son difíciles (aunque no imposibles), hay que salvar muchos obstáculos, hay que convencer a mucha gente, pero el líder no se desalienta, está tan convencido de la importancia de las mismas que luchará por ellas, superando aquellos obstáculos que vayan surgiendo.

El líder defiende con determinación sus convicciones.

Contagia entusiasmo: el líder consigue entusiasmar a su equipo; para la empresa como para los empleados.

El futuro que ofrece el líder es tan sugerente que merece la pena luchar por ello. Esta es una de las características fundamentales del líder, el saber contagiar su entusiasmo, el conseguir que el equipo le siga, que comparta sus objetivos.

Sin un equipo que le siga, una persona con las demás características sería un lobo solitario pero nunca un líder (el liderazgo va siempre unido a un equipo).

Gran comunicador: otra cualidad que caracteriza al líder son sus dotes de buen comunicador, habilidad que le va a permitir "vender" su visión, dar a conocer sus planes de manera sugerente.

Convincente: el líder es persuasivo; sabe presentar sus argumentos de forma que consigue ganar el apoyo de la organización.

Gran negociador: el líder es muy hábil negociando. La lucha por sus objetivos le exige negociar continuamente, tanto dentro de la empresa, como con clientes, proveedores, entidades financieras, accionistas, etc.

El líder demuestra una especial habilidad para ir avanzando en el largo camino hacia sus objetivos.

Capacidad de mando: el líder debe basar su liderazgo en el arte de la convicción, pero también tiene que ser capaz de utilizar su autoridad cuando sea necesario. El líder es una persona compresiva, pero no una persona blanda (los subordinados le perderían el respeto).

El líder no puede abusar del "ordeno y mando" ya que resulta imposible motivar a un equipo a base de autoritarismo, pero debe ser capaz de aplicar su autoridad sin temblarle el pulso en aquellas ocasiones que lo requieran.

Exigente: con sus empleados, pero también, y muy especialmente, consigo mismo. La lucha por unas metas difíciles requiere un nivel de excelencia en el trabajo que tan sólo se consigue con un alto nivel de exigencia.

Si el líder fuera exigente con sus empleados pero no consigo mismo no sería un líder, sería un déspota que pondría a toda la organización en su contra.

Carismático: si además de las características anteriores, el líder es una persona carismática, nos encontraríamos ante un líder completo.

El carisma es una habilidad natural para seducir y atraer a las personas, es auténtico magnetismo personal. El carisma permite ganarse al equipo, que se siente atraído por su líder.

No obstante, hay que señalar que es perfectamente posible un líder sin carisma.

Para una empresa es preferible tener un líder sin carisma con un alto sentido de la honestidad, que un líder carismático que utilice la organización en su propio beneficio.

Honestidad: unos elevados valores éticos son fundamentales para que el liderazgo se mantenga en el tiempo y no se trate de un simple "bluff" pasajero.

El equipo tiene que tener confianza plena en su líder, tiene que estar absolutamente convencido que el líder va a actuar honestamente y no le va a dejar en la estacada.

Si los subordinados detectan que el líder no juega limpio y que tan sólo le preocupan sus propios intereses, perderán su confianza en él, proceso que una vez iniciado es muy difícil de parar.

Cumplidor: el líder tiene que ser una persona de palabra: lo que promete lo cumple. Es la única forma de que el equipo tenga una confianza ciega en él.

Coherente: el líder tiene que vivir aquello que predica. Si exige dedicación, él tiene que ser el primero; si habla de austeridad, él tiene que dar ejemplo; si demanda lealtad, él por delante.

El líder predica principalmente con el ejemplo: no puede exigir algo a sus subordinados que él no cumple. Además, el mensaje del líder debe ser coherente en el tiempo.

No puede pensar hoy de una manera y mañana de otra radicalmente

Distinta: confundiría a su equipo. Esto no implica que no pueda ir evolucionando en sus planteamientos.


Atentamente,

Eloy Romero Laura
http://www.triunfaya.com/
http://www.oportunidades-negocio.com/
Skype: eloy_romero